Caza de brujas

There are two recurring themes that appear in Instituto de Visión’s exhibitions. On the one hand, the affairs of the body and its political presence in history and on the other, the territory. 

 

Both issues, equally important and transcendent, are approached form different perspectives by the artists and, in each case, their approach generates new directions from which to examine the scope of these two notions.

 

The name of this exhibition honours, in particular, a book by the Italian philosopher Silvia Fdereici, and in general, all her research on the historical, political philosophical and social relationships between the with hunt and the origin of patriarchal capitalism.

 

This exhibition seeks to raise different perspectives to look at reality outside the capitalist and patriarchal canyons imposed by history.

Hay dos temas que aparecen recurrentes en las exposiciones de Instituto de Visión. Por un lado, los asuntos del cuerpo y su presencia política en la historia y por el otro, el territorio.

Ambos asuntos, igual de importantes y trascendentes, son abordados desde distintas perspectivas por los artistas y, en cada caso, los planteamientos generan nuevas direcciones desde las cuales examinar los alcances de estas dos nociones.

El nombre de esta exposición hace, en particular, honor al libro de la filósofa italiana Silvia Federici ,y en general, a toda su investigación acerca de las relaciones históricas, políticas, filosóficas y sociales entre la caza de brujas y el origen del capitalismo patriarcal.

De acuerdo al gran Federici, el capitalismo-patriarcal está cimentado en los finales del feudalismo y se genera sistemáticamente a partir de la persecución y violenta matanza de mujeres desde el siglo XV al siglo XVII. Según sus estudios, es por medio de las violencias excesivas, en especial contra el cuerpo de las mujeres , que el capitalismo triunfante ha prolongado su régimen hasta la actualidad.

Entre otras cosas, debemos a la caza de brujas, la división del trabajo por género, los siglos de falta de participación intelectual de las mujeres en la vida social y cultural, y las miles de diferencias , desigualdades y desprecios casi invisibles a las que nos enfrentamos las mujeres constantemente.

Cuando la economía deja de depender de la acción comunitaria, y se basa en el producto exclusivo del trabajo, los cuerpos se convierten en capital de producción. Quienes no pueden trabajar debido a sus condiciones, tales como las mujeres, los niños y los ancianos , quedan al cuidado del Estado, el cual adquiere, a consecuencia, el poder para administrarlos.

Con el territorio sucede un fenómeno paralelo. Al ser desterrados (emocional y físicamente) las personas de sus territorios para convertirse en mano de obra y sujetos de consumo, el Estado se apodera de las tierras, sin tener en cuenta el valor emocional e histórico que ellas poseen . Para el mercado, la tierra es vista como un valor, no como un paisaje, ni mucho menos como una entidad viva.

Esta exposición busca plantear distintas perspectivas para mirar la realidad por fuera de los cañones capitalistas y patriarcales impuestos por la historia.

A partir del ejercicio poético, es posible observar los territorios como espacios dotados de vida , de sentimientos y emociones. La selva, el río, el planeta pertenecen a la dimensión de lo comunitario. Para nuestros ancestros, los habitantes originarios de estos territorios, este conocimiento hacía parte de la ciencia. La naturaleza en todas sus formas se puede comunicar con las personas y establecer las reglas que permiten el equilibrio ecológico.

La crisis ambiental, en estos términos, es una consecuencia de los malentendidos entre las fuerzas de la naturaleza y quienes la habitan. Si el flujo de comunicación se interrumpe, es posible que el equilibrio se pierda. Estos sistemas de comunicación se transmiten por medio de mitos, ritos y uso de tecnologías botánicas.

Colombia es el país del mundo más peligroso para los trabajadores del medio ambiente. Los líderes comunitarios que trabajan para mantener las tradiciones y los territorios que permiten la soberanía alimentaria y el uso de los recursos naturales, están siendo asesinados sistemáticamente.