Pedro Terán

Pedro Terán (1943, Barcelona, Venezuela)

Pedro Terán, es un artista cuyo trabajo redefine los parámetros del arte venezolano en la década de los setenta al introducir prácticas conceptuales que buscaban plantear la pregunta de qué tan posible es que la vida misma sea arte. A la par que artistas en otras latitudes, involucrar la cotidianidad desde sus objetos y actividades fue fundamental para Terán quien salió a la calle a realizar sus obras, buscando que el arte estuviera en el deambular. Así puso sellos con la palabra arte en los cuerpos de transeúntes y en el espacio público, igualmente dispone huellas en los andenes para introducir nuevas maneras de caminar.

Realizó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes en Caracas, la Escuela de Bellas Artes de Roma y el Film School de Londres. Salir de su país le permitió concretar su propuesta: el arte estaba en el cuerpo mismo, en la experiencia. El objeto era simple consecuencia jamás la misión central de su trabajo.

De manera simultanea a movimientos como fluxus, que estuvo activo en los sesenta y setenta sus obras más conocidas buscan huir del arte entendido como mercancía, así como operar desde una dialéctica diferente en donde su definición es precisamente indefinible. En varios de sus trabajos más importantes hace de su cuerpo una extensión del paisaje, o del espacio. Desde esta postura realizó obras como “Cuerpo de exposición” (1975) o “La Tela” (1977) en donde su cuerpo generalmente desnudo es fragmentado para camuflarse o insertarse en la realidad de manera casi abstracta.

Como menciona Gabriela Rangel en su texto para el catálogo Arte ≠ Vida: Actions by Artists of the Americas 1960-2000 (exposición realizada en El Museo del Barrio), “valiéndose de gestos de una masculinidad extrema, Terán desdoblaba su cuerpo para feminizarlo y mostrar su subjetividad. En este sentido, Terán hace un deslinde teórico entre performances, eventos que para él establecen una conexión íntima entre el espectador, el cuerpo y la subjetividad al ritualizar el tiempo, y en un lugar opuesto, las acciones, encaminadas hacia lo público donde lo que ocurre no se inscribe dentro de un ritual.”

Por otro lado, es imposible negar la abstracción cuando se es heredero de la tradición del cinetismo Venezolano. Terán fue cercano a Cruz Diez y Otero y su interés por esta abstracción óptica se revela en los polagramas, que son composiciones realizadas con múltiples polaroids como parte de una serie continua o como fragmentos de una estructura casi siempre abstracta. Las piezas parecen querer dar movimiento a lo fotográfico de manera completamente cinética. (Mencionar además que el cinetismo implica algo performático por parte del espectador quien tiene que activarlo).

Es un honor para el Instituto de Visión recibir a este visionario 35 años después de su participación en uno de los eventos más trascendentales para la redefinición de las artes visuales de Colombia, como fue el Coloquio de Arte no Objetual realizado en Medellín en 1981, con la coordinación de Alberto Sierra y la Dirección artística de Juan Acha. Allí Terán presentó el performance “Nubes para Colombia” en el cual tomando el mito de “El Dorado” hizo una versión de ritual/ofrenda con su cuerpo pintado de oro.

Pedro Terán (1943, Barcelona, Venezuela)

Pedro Terán is an artist whose work redefined the parameters of Venezuelan art in the seventies by introducing conceptual practices that raised the question of the possibility that life itself could be art. Along with artists in other latitudes, involving everyday life, its objects and activities was fundamental to Terán who went out to the streets to produce his works; his art was all about wandering. He put stamps with the word art on passersby, and set up new tracks to establish new ways of walking.

He studied at the School of Fine Arts in Caracas, the School of Fine Arts in Rome and the London Film School. Leaving his country allowed him to deepen his proposal: art was in the body itself, in the experience and in the wandering. The object was a simple consequence, never the central mission of his work.

Simultaneously to movements such as Fluxus, which was active in the sixties and seventies, his best known works seek to avoid art as merchandise, and operate from a different dialectic where its definition is precisely indefinable. In several of his most important works, his body becomes an extension of the landscape or space. In works such as “Body Exposure” (1975) or “Fabric” (1977) his body, usually naked, is fragmented to camouflage itself or inserted into the reality in a almost abstract manner.
As mentioned in Gabriela Rangel’s text for El Museo del Barrio’s catalogue “Arte ≠ Vida: Actions by Artists of the Americas 1960-2000”, using gestures of extreme masculinity, Terán unfolds his body to feminize it and show his subjectivity. In this sense, Terán makes a theoretical demarcation between performances -events that establish an intimate connection between the viewer, the body and the subjectivity that arises as time is ritualised- and, on the other side, actions directed towards public spaces where what happens is not inscribed in a ritual.

On the other hand, it is impossible to deny the abstract tradition when one is the heir of Venezuelan kinetic art. Terán was close to Otero and his interest in this optical abstraction is revealed in the polagramas; compositions made with multiple polaroids as part of a continuum or as fragments of an almost always abstract structure. The pieces seem to want to give movement to the photographs.

It is an honour for Instituto de Vision to welcome this visionary 35 years after his participation in one of the most important event for the redefinition of visual arts in Colombia -the Colloquium of Non-Objectual Art held in Medellin in 1981- coordinated by Alberto Sie-rra and with Juan Acha as artistic director. There Terán presented the performance “Clouds for Colombia” in which, taking the myth of “El Dora-do” as starting point, he presented an offering with his body painted in gold.